domingo, 30 de agosto de 2009

je veux te voir encore, s'il vous plait

Ayer estaba limpiando mi placard y encontré un montón de cosas viejas. Encontré una máquina de escribir naranja a la que se le secó la tinta. Encontré bolitas de naftalina, encontré correspondencia familiar que data de épocas perdidas en el árbol genealógico. Encontré un paquete de yerba traído de contrabando desde el Paragüay en 1954, y también esa cuchara perdida de la vajilla de mamá. Encontré ropa, mucha, mucha ropa. Encontré tus portaretratos, y me acordé de cuando te llevaste todas las fotos y me dijiste que podía hacer lo que quisiera con los marcos.

Encontré tus tapados de marinero, tus zapatos de charol opacados por el tiempo, tu libreta de enrolamiento.

Tu librito de poemas, forrado en cuero.

La pulsera de hilo de cera que empezaste a hacer y nunca terminaste.

Empecé a limpiar y...y no pude terminar.

Te extrañé mucho. En ese instante, cuando corrí una caja y descubrí tu libro de flores secas, te extrañé tanto que tuve que parar.

Perdón, a veces escribo sin sentido. Y hasta ir en cualquier dirección me sale mal. Traté de perderme pero conocía todas las calles.

Me acuerdo de las cosas más inútiles.

Pero mataría por poder acordarme de tu risa.

Te extraño, che. Es en serio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario