A veces pienso que vos navegás mis venas
como un marinero
en tu barquito de mimbre
y entonces
corto corto corto
tratando de sacarte
Y si vos sos el diluvio universal
yo quiero ser el Ararat
no para que encalles en mí
ni para ser tu descanso
sino para sofocarte poco a poco
como la almohada que presioné sobre tu cara
esa vez
a esa hora
en ese lugar
como siempre
en mi mente.
Me sorprendés con lo profundo que es tu agujero.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario